
El Juez de la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional, Pablo Imbert, aplazó para el próximo jueves 18 de agosto, la audiencia para conocer la solicitud de medida de coerción que hace el Ministerio Público contra las 16 personas y tres empresas involucradas en el caso Cattleya.
El aplazamiento fue hecho los fines de que algunos imputados se hagan representar por sus abogados y el resto tome conocimiento pleno de las imputaciones que hace el Ministerio Público.
Se trata de la red que supuestamente mantenía como esclavas sexuales a más de 80 extranjeras, a quienes cobraban para traer bajo engaños al país. Según el Ministerio Público, la víctimas eran amenazadas con venderlas a otros proxenetas si no pagaban, o con armas de fuego si se ponían rebeldes.
El órgano persecutor solicitó prisión preventiva para el grupo arrestado en la Operación Cattleya, el cual se encuentra recluido en la cárcel del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, y también que el caso sea declarado complejo.
Por este caso el Ministerio Público ha presentado cargos contra 16 personas: José Miguel Michel Guridis (Michel), Daniel Enrique Inirio Abreu (Daniel), José Alberto Soriano Rosario (Cirujano), Oscar Wicene y Melvin José Valentín Peguero.
También contra Cristina Virginia González Hernández, María Paula Murillo Vargas, Louis Marie Nephtalie, Oliver Arnaud Lewinski y/o Timothy William Case Renee, Robert Lee Eleuterio Paniagua Díaz, Angélica Jhoana Quintero Niño, Marie Fokina Achille (Fior, Flor o Flores), Alejandro Arturo Batista Bustamante (el Gato), Ramón Altagracia Oviedo Castillo, Carlos Jhonatan Walwyn Campusano Díaz (Carlos) y Braulio Manuel Lugo.
Función de integrantes de la red
Dentro de la estructura habían roles bien definidos. Un grupo se encargaba de captar a las mujeres en sus países y traerlas a Dominicana. Otros tenían el papel de llevarlas al alojamiento en el que eran retenidas. También estaban los que encargaban de la promoción (buscar hombres para venderles servicios sexuales); mientras que algunos tenían que vigilar y custodiar a las mujeres mientras estaban con algún cliente. También trasladaban a las víctimas cuando los clientes pedían el servicio a domicilio, y aguardaban a que las víctimas terminaran para cobrar el dinero y regresarlas al hospedaje.



